El rito papal para la Creación de nuevos Cardenales

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El sábado 22 de febrero, solemnidad romana de la Cátedra de San Pedro (con grado de fiesta litúrgica en el resto del mundo), el Santo Padre Francisco presidirá el “Consistorio Ordinario Público para la Creación de nuevos Cardenales, la Imposición de la Birreta, la Entrega del Anillo y la Asignación del Título o de la Diaconía”.

Cabe destacar que entre los Cardenales electos se encuentra el Primado de Argentina, Mons. Mario Aurelio Poli, sucesor del Papa Jorge Bergoglio en la Sede de la Arquidiócesis de Buenos Aires.

El Santo Padre ha elegido la festividad de la Sede Romana del Apóstol Pedro para la primera Creación de Cardenales de su Papado, que es la misma Sede del Obispo de Roma Francisco y, por ende de todos los Papas. Jurisdiccionalmente, se encuentra la Cátedra Romana propiamente dicha en la Archibasílica del Santísimo Salvador, generalmente conocida como Basílica San Juan de Letrán, al fondo del presbiterio. Aunque tradicionalmente y, con poca fiabilidad histórica, la Cátedra histórica que usó el Apóstol Pedro se encuentra detrás del Altar de la Cátedra en la Basílica de San Pedro. Cabe recordar que después de inaugurar pública y solemnemente su Ministerio Petrino y de la entrega de las insignias papales (el Palio Petrino y el Anillo del Pescador), en la Misa del 19 de marzo de 2013, Francisco tomó posesión de la Cátedra Romana en la Basílica de San Juan de Letrán, el IIº Domingo de Pascua, en 2013.

Esta festividad nos recuerda el munus docendi del Papa Francisco, su poder de enseñar que ejerce en solicitud por la Iglesia de Cristo. Esta fiesta litúrgica es una invitación a tener particular adhesión a la persona del Papa y a la obediencia al Magisterio Petrino de Francisco y los Papas anteriores.

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Volviendo al Consistorio de para la creación de Cardenales, el blog La Buhardilla de Jerónimo tradujo un artículo del Obsservatore romano sobre el rito que modificó y simplificó la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, y que fue aprobado por Benedicto XVI.

Asimismo, el blog Roma Aeterna, publicó un resumen de las ceremonias que se llevaban a cabo antes de 1969.

A continuación, el rito actual del Consistorio, traducido al castellano:

La schola entona la antífona “Tu es Petrus”: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a Ti te doy las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el Cielo. Y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el Cielo. Y a Ti te doy las llaves del Reino de los Cielos.

El Sumo Pontífice, hecha una breve oración delante de la Confesión (debajo del Altar mayor de San Pedro, donde se encuentra la Urna-relicario del Apóstol Pedro), se dirige a la Sede.

SALUDO

El Santo Padre: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.

La gracia y la paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo el Señor, estén con ustedes. R. Y con tu espíritu.

ORACIÓN

El Santo Padre: Oremos. Señor Dios, Padre de la gloria, fuente de todo bien, que con abundancia de dones no cesas de enriquecer a tu Iglesia, esparcida por todo el mundo, y todavía con más benevolencia guardas la sede del beato Apóstol Pedro, que quisiste que sea sublime; con tu providencia concede a mí, tu servidor, cumplir fielmente el ministerio que me has confiado, con la promesa que Tú le darás a la Iglesia universal lo que has prometido y a lo cual todo está orientado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. R. Amén.

EVANGELIO

El Diácono: El Señor esté con ustedes. R. Y con tu espíritu. + Lectura del Santo Evangelio según San Marcos R. Gloria a Ti, Señor.El Diácono canta la perícopa de Marcos 10, 32-45, luego dice: Palabra del Señor. R. Gloria a Ti, Señor Jesús.

El Santo Padre dice una alocución. Luego, sigue un silencio para la reflexión personal.

CREACIÓN DE NUEVOS CARDENALES

El Santo Padre: Queridos hermanos, me dispongo a cumplir un acto grato y a la vez, grave de nuestro sacro ministerio. Ello se refiere ante todo a la Iglesia de Roma, pero interesa también a la entera comunidad eclesial: llamaré a formar parte del Colegio de Cardenales a algunos hermanos nuestros, para que estén unidos con un vínculo más estrecho a la Sede de Pedro, sean miembros del Clero de Roma y colaboren más intensamente en nuestro servicio apostólico. Ellos, revestidos de la sagrada púrpura, deberán ser intrépidos testigos de Cristo y de su Evangelio en la Ciudad de Roma y en las regiones más lejanas. Por lo tanto, con la autoridad de Dios Omnipotente, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra, creamos y proclamamos Cardenales de la Santa Romana Iglesia a nuestros hermanos…

El Santo Padre dice la nómina de los nuevos cardenales y anuncia el Orden presbiteral o diaconal al cual son asignados.

PROFESIÓN DE FE Y JURAMENTO

El Santo Padre se dirige a los nuevos Cardenales: Queridos hermanos, profesen ahora, delante del pueblo santo de Dios, vuestra fe en el Dios Uno y Trino y vuestra fidelidad hacia la santa Iglesia Católica y Apostólica.

Los nuevos Cardenales dicen el Símbolo Apostólico: Creo en Dios, Padre…

Luego, juran fidelidad y obediencia a Papa y a sus sucesores: Yo…(nombre), Cardenal de la Santa Romana Iglesia…(apellido), prometo y juro de permanecer hasta dar la vida, fiel a Cristo y a su Evangelio, constantemente obediente a la Santa Apostólica Iglesia Romana, al Beato Pedro en la persona del Sumo Pontífice Francisco y sus sucesores canónicamente elegidos; de conservar siempre de palabra y de obra la comunión con la Iglesia Católica; de no manifestar secreto que se me de para guardar y cuya revelación podría acarrear daño o deshonra a la Santa Iglesia; de desenvolverme con gran diligencia y fidelidad en los cumplidos a los que soy llamado en mi servicio a la Iglesia. Así, Dios Omnipotente me ayude.

IMPOSICIÓN DE LA BIRRETA, ENTREGA DEL ANILLO Y ASIGNACIÓN DEL TÍTULO O DIACONÍA

El Santo Padre: Para alabanza de Dios Omnipotente y decoro de la Sede Apostólica, reciban la birreta roja como signo de la dignidad del Cardenalato, que significa que deben ser atentos a comportarse con firmeza, hasta la efusión de la sangre, para el incremento de la fe cristiana, para la paz y la tranquilidad del pueblo de Dios y para la libertad y la difusión de la Santa Romana Iglesia.

Cada Cardenal, según el orden de creación, se acerca al Sumo Pontífice y se arrodilla.

El Santo Padre le impone la birreta cardenalicia.

El Santo Padre le entrega el anillo a cada Cardenal: Recibe el anillo de la mano de Pedro, y sabe que con el amor al Príncipe de los Apóstoles se refuerza tu amor hacia la Iglesia.

El Santo Padre asigna a cada Cardenal una iglesia de Roma, como signo de participación en la solicitud pastoral del Papa en la Urbe Romana: Para honor de Dios Omnipotente y de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, te entregamos el Título (o Diaconía) de …En el nombre del Padre, + y del Hijo, y del Espíritu Santo.

El Santo Padre consigna la Bula de creación cardenalicia y de asignación del Título o Diaconía e intercambia con el neo-Cardenal el abrazo de la paz: La Paz del Señor este siempre contigo. El cardenal responde: Amén.

Los nuevos Cardenales intercambian con los otros Cardenales el saludo de la paz. Luego, se acercan a las sedes preparadas.

Mientras, la schola canta “Constitues eos príncipes” del salmo 44, 17-18: Los constituirás príncipes sobre toda la tierra. Harás que tu nombre, Señor, sea recordado por todas las generaciones.

ORACIÓN DEL SEÑOR

El Santo Padre: Oremos, queridos hermanos, para que la benignidad de Dios Omnipotente multiplique los dones de su gracia sobre esto tus servidores.

El cantor: Señor, te piedad. La asamblea: Cristo, ten piedad, Señor, ten piedad.

Todos cantan el Padre nuestro.

El Santo Padre: Oh Dios, cuyo camino universal es siempre la misericordia y la verdad, sostiene los dones de tu obra; y ya que eso, no le es posible a nuestra fragilidad humana, ayúdanos misericordioso con tu gracia, para que estos, tus servidores, edifiquen constantemente a tu Iglesia, resplandezcan y se funden en la integridad de la fe y sean luminosos en la pureza de mente. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.

El Santo Padre imparte la Bendición Apostólica

El Diácono: Vayan en paz. R. Demos gracias a Dios.

Francisco, en el momento que toma posesión de la Cátedra Romana:

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PAPA NOSTRO FRANCISCO,

VITA LONGEVA!

 A NUESTRO PAPA FRANCISCO,

LARGA VIDA!

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Con motivo de la Beatificación del “Cura Gaucho” (2º parte)

En la entrada anterior veíamos que el acto de la beatificación no es propiamente un rito litúrgico: es una concesión (permissio) para el culto de un santo por parte del Santo Padre. Sin embargo, toma elementos litúrgicos que acompañan la lectura de la Carta Apostólica.

La primera beatificación solemne es la de San Francisco de Sales, con el Papa Alejandro VII el 8 de enero de 1662 en la Basílica Vaticana. Prácticamente, la ceremonia usada por este Papa no varió hasta 1968: consistía en primer lugar en la lectura del Breve Apostólico con la que el Pontífice inscribía en el número de los beatos, y luego la Celebración de la Misa por parte del Cabildo de la Basílica por la mañana. Por la tarde, el Sumo Pontífice, en la misma basílica, veneraba la reliquia para conseguir la indulgencia que se establecía para quien ese mismo día de la beatificación venerara la reliquia.

Con la beatificación de San Maximiliano Kolbe, en 1971, Pablo VI suspendió la visita por la tarde a la reliquia, presidiendo él mismo la ceremonia, pero no la misa; en las décadas siguientes, se consolidará la costumbre que el Papa también celebré la Eucaristía.

Benedicto XVI es quien establece que la lectura de la Carta Apostólica y la Misa siguiente se celebren en cada Iglesia particular. De esta manera, se busca resaltar la diferencia entre la beatificación y la canonización.

Actualmente, la Carta Apostólica se lee dentro de la misa, después de los ritos iniciales y la presentación del siervo de Dios con una breve biografía. Se da lectura primero en latín, luego en lengua vernácula por parte del enviado papal que generalmente es el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Luego, es portada la reliquia cerca del altar y, allí, es incensada por parte del prefecto, que también puede presidir la misa.

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